Especia tu vida.. con menos sal

Todos hemos oído lo perjudicial que puede resultar abusar de sal: problemas de hipertensión arterial, dificulta el trabajo a nuestros riñones, contribuye a la desmineralización de nuestros huesos, aumenta el riesgo de accidentes cerebrovasculares.. en definitiva no es nada bueno abusar de su consumo, todos lo sabemos pero prescindir de ella hace que nuestros platos nos parezcan de sosos y aburridos. Aunque nos cueste cambiar el chip, hacerlo nos permitirá llevar una alimentación mucho más recomendable, y para evitar que el cambio se nos haga cuesta arriba podemos contar con otros condimentos que nos pueden aportar grandes beneficios:

Cúrcuma. Es sin duda el condimento de moda, tiene un color similar a la mostaza y un sabor un tanto peculiar que nos recuerda a la comida india o asiática.

El uso de la cúrcuma se ha extendido tanto por la oferta culinaria multicultural como por sus importantes beneficios.

La cúrcuma es una especia de 10 para pacientes que sufren artritis por sus propiedades antiinflamatorias. Pero también tiene muchas otras cualidades que hacen imprescindible su consumo:

  • Estimula las secreciones de jugo gástrico minorando los problemas de digestiones lentas y flatulencias.
  • Ayuda a reducir el colesterol malo y los triglicéridos de forma natural. (evidentemente esto no nos sirve si sazonamos la panceta en cúrcuma ;))
  • Es al igual que el ajo un antifúngico estupendo.

Y si el sabor te resulta insuperable, pero no quieres renunciar a sus beneficios también existen cápsulas de cúrcuma para facilitar su consumo.

Si queremos utilizarlo como condimento lo podremos utilizar para: sazonar cremas y purés, arroces o carnes blancas.

Contraindicaciones de la cúrcuma

No se aconseja el consumo de cúrcuma en mujeres embarazadas o en fase de lactancia, así como en pacientes con problemas en la vesícula biliar.

Jengibre. Tiene un color amarillo intenso cuando lo encontramos rayado y su sabor es bastante picante. No es una especia en si misma, sino un tuberculo que se utiliza para condimentar muchos platos. Su consumo está muy extendido en países anglosajones, y aunque en la zona mediterránea no tanto, merece la pena y mucho empezar a incorporarlo.

El jengibre es una fuente importante de antioxidantes, tiene enzimas como la proteasa y el zingibaina y, fito nutrientes como los flavonoides o los carotenos que nos ayudará a luchar contra el envejecimiento celular.

El jengibre nos puede ayuda a minorar los dolores menstruales y las migrañas además de tener propiedades descongestivas para catarros.

¿Cómo podemos consumirlo? En infusiones, en ensaladas rayando una pequeña cantidad del tuberculo, en galletas y bizcochos etc.

Contraindicaciones

No es recommendable su consumo cuando existan afecciones del aparato digestivo como: úlceras, gastritis, colitis ect.

Pimienta negra. Este condimento se encuentra bastante más extendido que los anteriores en la cocina mediterránea, es un habitual de nuestra cocina y aunque no siempre recurramos a él, deberíamos tenerlo más en cuenta en nuestros platos por sus interesantes beneficios:

  • Actúa como un diurético natural evitando la retención de liquidos.
  • La Piperina de la pimiento negra aumenta la temperatura de nuestro organismo y acelera el metabolismo.  De esta forma, nuestro cuerpo quema una mayor cantidad de calorías y por lo tanto contribuye a la pérdida de peso.
  • Favorece y mejora nuestras digestiones, ya que activa las encimas digestivas del pancreas.

Podemos utilizar la pimiento negra para condimentar nuestros platos de carnes, pescados, guisos y yo personalmente lo utilizo también para condimentar mis sopas cuando estoy destemplada.

Sal rosa del Himalaya. ¿Por qué sal del Himalaya si y la sal que tenemos habitualmente en casa no?

La sal rosa es muy rica en minerales y oligoelementos como el calcio, hierro, magnesio y potasio. De hecho su color rosado proviene del hierro, sin embargo la sal que habitualmente encontramos en el supermercado es una sal que ha sido químicamente depurada conviertiéndose un químico artificial.

Poder beneficiarnos de los minerales y nutrientes que aporta la sal rosa nos ayudará:

  • Equilibrando la acided de nuestras celulas.
  • Ayuda al equilibro del azúcar en sangre.
  • Con el aporte de magnesio que ofrece, (elemento esencial para nuestro organismo) evitaremos calambres musculares, nos ayudará a minorar problemas de fatiga (que muchas veces pueden aparecer por niveles bajos de magnesio).

Como dice mi querido Mago More, los cambios hay que ir incorporandolos poco a poco o como él dice “al merme” dar un vuelco a nuestra alimentación es bastante complicado pero si vamos mejorando pasito a pasito nos resultará mucho más fácil y agradable aprender a cuidarnos, y podemos empezar condimentando nuestros platos.. con un poquito menos de sal J.

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La dieta paleo

No se me ocurre mejor tema para el post de enero que el de la dieta.

El mes de enero suele ser el de los nuevos propósitos y puesta en marcha.. para algunos es el momento de iniciar la fase detox para ponerse al día tras los excesos navideños, y aunque cuidar lo que comemos no debería ser cuestión de un mes.. si puede servirnos de excusa para empezar a hacerlo.

Por eso hoy quería aprovechar la entrada para hablaros de una dieta o mejor dicho de una forma de alimentación que en los últimos años se ha puesto muy de moda: la dieta paleo.

La dieta paleo básicamente se centra en revisar nuestra pirámide alimentaria actual adecuándola a la alimentación de nuestros antepasados cazadores y recolectores, basando la ingesta de alimentos en: carne, pescado, frutas, verduras, hortalizas, huevos, frutos secos y brotes, descartando alimentos que hoy centran nuestra alimentación como: pan, cereales, pan, pastas y alimentos procesados.

La explicación para este importante cambio en los hábitos alimentarios, se argumenta por los defensores de la paleo en que la introducción de los cereales, lácteos y legumbres en nuestra dieta es bastante reciente (unos 10.000 años) sin embargo genéticamente seguimos siendo igual que hace 50.000 años, por lo que parece bastante lógico pensar que genéticamente estamos más predispuestos y toleramos mejor la dieta de nuestros antepasados que la dieta actual, cuya composición se debe en buena parte a la sobrepoblación mundial y la necesidad de su abastecimiento para evitar las hambrunas.

Además según los seguidores de la dieta paleo los cereales y las legumbres presentan dos problemas importantes para el organismo humano: el primero es su alto contenido en “antinutrientes” que dañan la microbiota causando inflamación e impermeabilidad intestinal (y como veíamos en post anteriores la microbiota y su equilibrio será fundamental para evitar la aparición de enfermedades autoinmunes ya que en nuestro aparato digestivo tenemos buena parte de nuestro sistema inmunológico).

La primera vez que oí esto del “antinutriente” no sé a vosotros pero a mi me sonó un poco como al antihéroe de la alimentación y me dejó un tanto perpleja.. asique sentí la necesidad de ponerle nombre y apellido a estos antihéroes para poder centrarlos un poquito más, asique vamos a poner algún ejemplo de antinutriente para reconocerlos un poco y conocer sus efectos en nuestro organismo:

Saponinas: presentes en la legumbre y que pueden dificultar la absorción de hierro y algunas vitaminas.. Por tanto bajo esta premisa las lentejas adoradas por nuestras abuelas por su contenido en hierro, podríamos sustituirlas como fuente de este mineral por berberechos, mejillones o frutos secos y podremos absorber este nutriente con mucha mayor eficacia.

Ácido fitico: muy presente en los cereales, puede provocar deficiencia de hierro, zinc, calcio y otros minerales. También reduce la digestibilidad de carbohidratos.

Oxalatos: también presente en los cereales y en la soja. Se une al calico, provocando deficiencia de calcio y magnesio, cálculos renales, y perturbando las enzimas digestivas.

Taninos: presente en el café si se consume simultáneamente o hasta dos horas después de haber ingerido alimentos con alto contenido en hierro, disminuyen la capacidad de absorción del mismo por nuestro organismo.

El segundo de los problemas que plantean estos alimentos es que presentan una alta carga glucémica debiendo generar nuestro organismo mayor cantidad de insulina para poder regularla, favoreciendo la aparición de subidas y bajadas de azúcar con fluctuación de nuestra energía.

Podremos estar de acuerdo o no con las premisas de la dieta paleo, pero es un hecho cierto que las intolerancias más conocidas y habituales son a los lácteos y al gluten. (Aunque sobre éste último ya hablamos largo y tendido en un post anterior).

En mi caso particular, mis alergias son un poco más complejas y se extienden también a una proteína que se encuentra presente en buena parte de los vegetales, lo que me imposibilita a poder llevar una dieta paleo en puridad asique no os puedo hablar con exactitud de los beneficios de este nuevo concepto (aunque en verdad es bastante antiguo jejeje) de pirámide alimentaria, pero he de reconocer que me parece un tema muy interesante y si procuro adaptar a mi alimentación a los principios de la dieta paleo, reduciendo el consumo de cereales y si lo hago son libres de gluten y de calidad (trigo sarraceno, mijo, quinoa), además de eliminar las harinas refinadas y alimentos procesados.

De todas formas por si os interesa indagar sobre la dieta paleo os recomiendo la lectura del libro: Perez, C. Paleovida. Editorial Ediciones B.

Charla Paleodieta de Carlos Pérez

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La electroestimulación. Un buen propósito para el 2017

Cuando en septiembre me cambiaron la medicación, y empecé a encontrarme un poquito mejor, tenía claro que quería empezar a moverme para recuperar poco a poco mi forma física.

Un día dando un paseo encontré un centro cerca de mi casa llamado mii body en el que se imparten clases de electroestimulación y como disponían de una sesión “demo” me decidí a probarlo y desde ese día se ha convertido en mi actividad semanal ineludible:

¿En qué consiste “el chaleco”?

Mediante un traje especial o biotraje que realiza pequeñas descargas eléctricas controladas se realiza la contracción de las fibras musculares mientras hacemos ejercicio, pudiendo graduar la intensidad de las descargas en función de nuestra capacidad, fuerza y resistencia.

¿Por qué me convencí a probarlo?

  • La duración de la actividad son 20 minutos, sólo 20 minutos!! Para mi resultaba un gran ventaja ya que si dispones de poco tiempo o no te ves lo suficientemente fuerte como para aguantar una clase de gimnasio habitual (que normalmente son de 45/50 minutos), la sesión te resulta mucho más cómoda y fácil para empezar a moverte.
  • Trabajo en sesiones individuales. De forma que se puede adecuar la intensidad y el tipo de actividades a tus necesidades y limitaciones personales.
  • Trabajo sin sobrecargas. El trabajo se realiza sin pesos de manera que se evita la sobrecarga articular. Lo que convierte al “chaleco” en la actividad para recuperar tono muscular sin que sufran nuestras articulaciones (punto clave para pacientes con artritis).

Después de 3 meses tengo claro que mi clase a la semana no me la quita nadie.. me tiene enganchada por:

  • He ido recuperando el tono muscular, y eso me permite que mis rodillas no tengan que soportar tanto “peso muerto” ayudándome a reducir el dolor de mis articulaciones.
  • He ganado resistencia: adecuando mi medicación, cambiando algunos hábitos alimentarios y con la introducción del ejercicio con electroestimulación la mejora ha sido espectacular.
  • Me ha ayudado a mejorar mi estado de ánimo: en primer lugar porque al poder adecuar las sesiones a mi capacidad y necesidades veo mi progresión y por otra parte, hacer ejercicio puede ayudarnos a liberar estrés y tensiones.
  • He perdido el peso que había ganado con los corticoides y el tiempo de reposo autoimpuesto por la artritis y la fatiga.
  • Los profesionales del centro. El equipo de mii body es una pasada: adecuan el programa a tus necesidades, te motivan para ir mejorando semana a semana poniendo toda la paciencia y el cariño del mundo e incluso si quieres estudian como puedes mejorar a nivel nutricional.

Si os animáis a probarlo ya me contaréis vuestra experiencia.. puede ser un buen propósito para este nuevo año, que estoy segura que nos irá fantásticamente bien.

Un abrazo y feliz 2017

Miibody Zaragoza

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La fatiga

En muchas enfermedades autoinmunes la presencia de la fatiga es una constante, bien sea por la propia enfermedad o bien por los efectos secundarios que determinadas medicaciones producen a nuestro organismo.

Pues bien, en mi caso la fatiga llegó y con ella la incomprensión de mucha gente que me rodeaba y que decía cosas como: “bueno pero es que cansados estamos todos”, “estarás cayendo en una depresión y por eso te cuesta moverte”.. “Te estas dejando llevar por la pereza”.. No.. la fatiga que sufrimos este tipo de pacientes nada tiene que ver con el cansancio que todos sufrimos tras una jornada agotadora o tras realizar ejercicio físico, ni con la pereza o el pasotismo y en muchas ocasiones tampoco tiene que ver con nuestro estado de ánimo. Aunque si que es cierto que tendremos que tener buena dosis de paciencia y optimismo para aprender a convivir con ella (nosotros y también los que nos rodean).

El agotamiento que produce esa fatiga es insufrible, es como monstruo gigante que te deja frito y te cuesta hasta respirar y lo peor, al menos en mi caso es que es difícil verlo venir, y esto provocaba una reacción secundaria: el miedo.

Pensar que antes  todos los días iba y volvía andado a trabajar y recorría tan alegre los 5 km de distancia y ahora (desplazándome siempre en autobús) al volver me tenía que sentar en la parada viendo mi casa en la acera de enfrente sin poder llegar me mortificaba, pero lo que más duro se me hacía era la incapacidad de anticiparme y saber cuando me podía pasar:

Dejé de sacar a mi perra, dejé de salir a correr con mi marido, de disfrutar de nuestros largos paseos juntos, dejamos de organizar excursiones.. todo por la fatiga pero más que por ella, por el miedo a que apareciera y eso me hacía sentir culpable, muy culpable, porque sabía que me estaba perdiendo cosas que me encantaban  y no sólo eso, sino que estaba privando a los míos de muchos de los planes que antes solíamos hacer.

Afortunadamente trabajando con mi terapeuta que se ha convertido en un buen amigo, he conseguido disociar el miedo de la fatiga, así hago a mi monstruo menos monstruo y desde luego no gigante. Y si aparece.. simplemente me paro, aprendo a tener paciencia conmigo misma, a escucharle a él para saber qué es lo que me ha pasado desvinculándolo de la emoción negativa que ello me supone y relajo mi respiración y poco a poco me tranquilizo porque sé que tarde o temprano el monstruo se irá y yo no puedo paralizar mi vida por el miedo de que vuelva a aparecer.

He tenido que adaptar algunas de mis rutinas para llevar una vida que me resulte más confortable, he creado nuevos hábitos y planifico mejor mis salidas, pero ello no me impide seguir disfrutando de las cosas que más me gustan:

He vuelto a sacar a mi perra, hago excursiones con mi marido y mis amigos  y además he vuelto a hacer ejercicio que me ayuda a ganar tono muscular y fortalecer mis articulaciones (pero esto ya os lo contaré en el siguiente post). En definitiva, mi monstruo sigue ahí y alguna vez aparece pero se ha transformado en mi señal de alerta, mi piloto rojo para bajar el piñón y nada más.

No sé si es vuestro caso y tenéis un monstruo como el mío, pero si es el caso, os animo a que aprendáis a convivir con él y a respetar su espacio y sobretodo a interpretar sus apariciones de esta manera es mucho más fácil que lleguéis a una coexistencia pacifica, .. que ya veréis como se puede!

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Nuestro segundo cerebro

El engranaje de nuestro organismo es una maravillosa obra de ingeniería.. es por ello que cuando una pieza no termina de encajar, tarde o temprano otra terminará rozando. Todo nuestro organismo tiene una estrecha conexión, asique cuanto más cuidado y atención pongamos en llevar unos hábitos más saludables, más fácil será conseguir mejorar nuestra calidad de vida.

Hasta hace muy poquito no había oído hablar de la existencia de nuestro segundo cerebro, nuestro pequeño centro de operaciones que nos permite generar la savia que nos mantiene vivos ¿pero qué es eso de un segundo cerebro?

Todos nosotros en algún momento hemos sentido un cosquilleo en nuestro estomago cuando estábamos nerviosos o incluso hemos tenido que ir corriendo al baño, o peor no lográbamos controlar las nauseas justo antes del examen de selectividad… es curioso como nuestra mente y nuestro aparato digestivo tenían una respuesta tan cercana no? ya hemos conectado y localizado nuestro sistema nervioso entérico.. nuestro segundo cerebro.

Este sistema nervioso entérico integra una importante cifra de neuronas en nuestro aparato digestivo, tanto que el descubridor de este “segundo cerebro” sitúa el 95% de nuestra serotonina corporal en nuestro aparato digestivo. Por si alguien no lo sabe, la serotonina es una sustancia química que juega un papel fundamental en el equilibrio de nuestras emociones y nuestro estado de ánimo general. Pero además este pequeño cerebro intestinal también produce dopamina, sustancia psicoactiva que nos ayuda a modular el dolor y la sensación de equilibrio o calma.

Si pensamos esto con cierta reflexión, no es extraño llegar a la conclusión de la importancia que adquiere cuidar nuestra alimentación y el equilibrio de nuestra flora intestinal para mantener nuestro equilibrio emocional y controlar nuestra ansiedad. Si aportamos nutrientes de calidad podremos comprobar como mejora nuestro equilibrio emocional.. e incluso nuestro sistema inmune, ya que por si fuera poco, nuestro sistema nervioso entérico (o segundo cerebro) guarda una estrecha relación con el sistema inmune.

Esta estrecha interacción no nos resulta extraña si pensamos que en el aparato digestivo reside nada menos que el 70-80% del sistema immune.

No os parece curioso… ?

Si os apetece leer mas sobre el descubridor de este segundo cerebro os dejo un enlace de su libro:

 

The second brain

La disbiosis intestinal

En nuestro aparato digestivo se encuentra una importante flora intestinal (o microorganismos “buenos”) que nos ayuda a la mejora del mismo. Cuando se produce un desequilibrio tanto cuantitativo como cualitativo de ese ecosistema bacteriano intestinal hablamos de disbiosis intestinal.

Las causas de la disbiosis pueden ser muy diversas: determinados tratamientos farmacológicos, mala alimentación con abuso de proteínas y azucares, estrés ect..

Las consecuencias de dicha disbiosis son molestias digestivas mas o menos difusas y viejas conocidas por muchos de nosotros como: hinchazón abdominal, reflujo esofágico, alteraciones de tránsito intestinal y en casos más graves alteraciones en nuestro sistema inmune (aunque de esto hablaremos más adelante en otro post).

Pero afortunadamente no tenemos todo perdido, y para ayudarnos a mejorar el equilibrio de nuestro microbioma intestinal contamos con dos potentes aliados: los prebióticos y los probióticos.

Los probióticos. Son microorganismos vivos que ayudan a mantener una adecuada flora intestinal. Además nos ayudan a reforzar nuestro sistema inmune, y permiten favorece la absorción del calcio, hierro y magnesio. Ej. Lactobacilus.

Aunque podemos encontrar sustancias probioticas en los yogures y el kéfir, cuando nos encontramos ante un problema de disbiosis intestinal, es probable que necesitemos tomarlos también en forma de suplementos. Para este caso, siempre podremos consultar con nuestro médico de referencia para que nos recomiende el que más pueda adaptarse a nuestras necesidades.

Los prebióticos. A diferencia de los probióticos, no son microorganismos vivos, son carbohidratos no digeribles de fibra.

Los prebióticos escapan de la digestión del tracto intestinal superior y favorecen la motilidad del intestino así como el transito del mismo. Los alimentos con prebióticos son los siguientes: alcachofas, achicoria, legumbres, patata, boniato, ajo (que también es un potente antifúngico) cebolla o puerro.

Como todo cambio que vayamos introduciendo en el cuidado de nuestro organismo no podemos pretender que la introducción de estos aliados en nuestro día a día suponga una transformación inmediata de nuestra flora intestinal, pero os aseguro que pronto podréis comprobar como la mejora habrá merecido la pena.

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Los beneficios del agua de mar

He comentado con algunos pacientes de psoriasis y artritis psoriasica lo bien que sienta el mar. Dejando a un lado los casos de intolerancias al sol, parece que la playa es un elemento de mejora bastante común, pero desgraciadamente no todos vivimos en la costa, y no podemos beneficiarnos de tan maravilloso recurso natural tanto como nos gustaría.

Para los casos de psoriasicos “de interior”, he localizado una casa que trabaja con productos realizados con agua de mar de alta calidad que están disponibles en distintas categorías y formatos. Estoy segura que como esta casa, habrá otras (no tengo especial vinculación con ella) pero he de decir que ha sido todo un descubrimiento.

Su solución en spray para aplicarlo sobre el cuerpo y cara me ayuda a calmar irritaciones y picores, y como el agua de mi localidad es bastante mala, la utilizo con carácter previo (como si fuera el agua termal) a la aplicación de los aceites y productos emolientes que habitualmente utilizo para proteger mi piel.

Pero además de este spray, también existe una solución salina para problemas de parpados como orzuelos y chalazones que resulta altamente eficaz, aunque  para mí su producto estrella son sus ampollas bebibles.

Las ampollas las podemos encontrar en dos versiones las ampollas isotónicas y las ampollas hypertonicas, y he de confesar que me han parecido increíbles:

Las ampollas hypertónicas se presentan en una solución mucho más concentrada y potente que ayuda en estados de decaimiento y fatiga, que lamentablemente sufrimos muchos enfermos crónicos. Pero además por su alto contenido en magnesio ayudan a mantener el equilibrio electrolítico y a la síntesis proteica actuando como un potente suero.

En mi caso estas ampollas me ayudaron mucho cuando los efectos secundarios de la medicación para la artritis psoriasica hicieron empezaron a fastidiar  mi aparato digestivo y durante días me fue imposible comer. Supongo que todos hemos sufrido en algún que otro momento la necesidad de hacer dieta blanda por gastrointeritis vírica, por intoxicación o por tratamiento con medicamentos agresivos.. y en estos casos todos terminamos hartos de los sueros y bebidas isotónicas que suelen resultar excesivamente dulces. Las ampollas fueron mi salvación convirtiéndose en mi “suero marino” ayudándome a mantenerme hidratada en esos días que apenas podía beber y comer.

Se pueden utilizar como suplemento habitual en su versión isotónica, pero lo cierto es que su precio hizo que desechara esta opción como recurso diario. Podéis encontrar las ampollas en muchos herbolarios y tiendas de suplementación.

Aunque no me gustan especialmente las charlas patrocinadas por una marca concreta, os adjunto un enlace de unas jornadas que se realizaron en el Hospital La Fe de Valencia en el que hablan sobre los beneficios de este agua marina.

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Ya me contaréis que os parecen!!